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amor libre

Amor libre

Si amas a alguien déjalo libre.

¿Qué significa esta frase?

Porque a mi me persigue desde la adolescencia, supongo que gracias a la canción de Sting ¿la recuerdan? https://www.youtube.com/watch?v=gY2eyOk-3jM

Equivocadamente pensaba que si tenía una pareja, tenía que dejarlo y si volvía a mi, era porque era mío, si no volvía, porque no lo era. Vaya creencia que circulaba por esas épocas!!!

Qué idea más errónea de lo que es el amor y del sentido de pertenencia sobre otras personas.

Muchos años tuvieron que pasar. Muchas experiencias tuve que vivir. Pero finalmente me di cuenta que ese amor libre nada tiene que ver con dejar a alguien fisicamente. Sino, que tiene que ver con algo mucho más profundo.

Como dejar ser a la persona, lo que la persona es. Y aceptarla, amarla y por sobre todas las cosas, respetarla.

¿Amor libre versus control?

El amor libre también tiene que ver con eliminar esa necesidad que tenemos de querer controlarlo todo. De que las cosas se deben hacer como yo quiero y cuando yo quiero. Y si no sucede así, es porque no me quiere. Es decir, también tiene que ver con dejarnos de engañar a nosotros mismos. Nada tiene que ver el amor que tu pareja siente por ti, con tener que satisfacer tus caprichos.

Cada vez que quieres, consciente o inconscientemente, que tu pareja cambie algo para satisfacer un deseo o una necesidad tuya, le estás cortando su libertad, la estás reprimiendo. Así sea una tontería. Cuántas mujeres que se empecinan en que sus parejas deben hacerlas las cosas cómo ellas quieren y no hay posibilidad de variaciones. Cuántos hombres que creen tener derechos sobre nuestras vestimenta o nuestro corte de pelo. Personas que se comportan como si fueran policías aún en los actos más cotidianos de nuestro día a día. Relájate! Aunque estén casados y hayan firmado un documento ante Dios o el Juez de Paz, esa persona, no te pertenece.

¿Qué hay detrás del control y de la necesidad de pertenencia?

¿Sabes lo que hay? ¿Te has puesto a pensar en algún momento qué es lo que se oculta detrás de esto? Tómate unos segundos y piensa antes de seguir leyendo…

Lo que hay es inseguridad. Inseguridad de parte tuya, si es que eres la persona que quiere controlarlo todo. Gritas inseguridad a los cuatro vientos… Pero seguramente que ese no era tu objetivo ¿verdad?. Tú creías que controlándolo todo tenías más poder ¿es así? Que con ese poder ganarías más respeto de parte de tu pareja. ¿O que controlándolo todo te asegurabas un sitio en tu familia? Soy el jefe o la jefa.

¿Qué es lo opuesto a querer controlarlo todo?

Es dejar fluir. Relajarte y disfrutar. Aceptar que la otra persona hace las cosas lo mejor que puede y no lo hace a propósito sólo para perjudicarte. Entender, que si sigues haciendo lo mismo, no esperes distintos resultados. Y por supuesto, no te quejes de esos resultados.

Comienza a pensar en las situaciones que intentas controlar. En cómo te sientes cuando algo se te escapa de las manos. En esos momento, toma consciencia, respira y pregúntate. ¿Que pasaría si dejo de intentar controlar todo?

Tu vida comenzará a cambiar, y será para mejor. Vive y dejar vivir. Disfruta del amor libre.

Y si quieres más información sobre el Coaching Personal, te invito a que leas mi artículo ¿Coaching?

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la felicidad

La felicidad

Muchas cosas leemos sobre la felicidad. Hay demasiados mitos y creencias sobre este tema. Por ejemplo que a la felicidad hay que encontrarla, es como pensar que  es algo que tengo que buscar o que tenemos que hacer para conseguirla.

También se cree que la felicidad depende de obtener algo externo o de vivir de acuerdo a los valores culturales del momento.

Estas creencias nos llevan por la vida pensando que:

  • si tuviéramos más de dinero,
  • una nueva casa,
  • un mejor coche,
  • un viaje a alguna parte del mundo,
  • la aceptación o admiración de los demás,
  • bajar esos kilogramos,
  • vernos más jóvenes,
  • tener un cuerpo más fuerte, etc., entonces vamos a ser felices.

Y hay quienes dicen que la felicidad es el estado emocional de una persona feliz; es la sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos.

Pero este estado sigue dependiendo de factores externos, y una vez que conseguimos nuestras metas y deseos, la satisfacción dura poco y nuevamente nos vemos en la necesidad de alcanzar otros nuevos.

¿Buscamos la felicidad o la satisfacción de una necesidad?

De esta manera, el encontrar la felicidad se convierte en satisfacer un deseo, es decir que existe una insatisfacción o una carencia de parte mía, ya que me siento necesitado o tengo un sentimiento de NO tener algo. Y como si esto no fuera poco, una vez que lo conseguimos, luego tenemos miedo de perderlo, con lo cual, seguimos vibrando en la carencia.

Todo esto viene de la falta de conexión con uno mismo, y es lo que nos lleva a vibrar esa necesidad. Es decir, el creer que la felicidad es algo que tengo que encontrar fuera de mi mismo. Cuando conectamos con nuestro ser interior, dejamos de lado las referencias externas y materiales, nos enfocamos en las cosas que nos generan bienestar, paz y alegría, independientemente de nuestro entorno y de las opiniones de los demás.

También es muy importante comenzar a observar en qué enfocas tu atención, en lo que tienes o en lo que te falta. Porque si te sigues enfocando en lo que no tienes, seguirás vibrando carencia y seguirás recibiendo más de lo mismo, es decir, insatisfacción. En cambio, sí comienzas a enfocarte en lo que tienes y a sentirte agradecido por ello, comenzaras a vibrar en la abundancia.

La felicidad como equilibrio.

La felicidad no está en ningún lugar, sino que es un estado interior de consciencia, es algo que creas en tu mente, es renunciar al cómo tengo que hacerlo y al qué tengo que hacer.

Es un estado de ser, no de estar. Para Aristóteles, la felicidad estaba relacionada con el equilibrio y la armonía, y se conseguía mediante acciones encaminadas a la auto-realización.

¿Cómo lo conseguimos? Aprendiendo a movernos entre las polaridades y también adaptándonos a los cambios.

Las polaridades existen, son como lo bueno y lo malo y no debemos ignorarlas, sino más bien, integrarlas a nuestras vidas. Sabemos que lo malo existe, porque conocemos lo bueno. Es importante, encontrar ese equilibrio que no nos haga decantar por una o por otra, sino, mantenernos en el medio.

Los cambios son constantes y por lo tanto es necesario tener la capacidad de adaptación. Si nos resistimos a los cambios o si simplemente esperamos que los demás cambien para así conseguir nuestra felicidad, significa que nos estamos decantando por una polaridad o por otra. Con lo cual se vuelve a perder el estado adecuado para encontrar ese equilibrio.

La felicidad es encontrar ese estado de quietud entre lo que los demás piensan de mí y lo que yo pienso de mí. Porque lo opuesto a la felicidad es el egocentrismo, y tenemos que evitar caer en ello.

El egocentrismo también se mueve entre polaridades, pero no intenta integrarlas. Sino que hace que busquemos estar en una, negando a la otra, o intentando evitarla, y todo eso genera la pérdida del equilibrio.

“La felicidad depende de nosotros mismos” Aristóteles.

Y no es necesario ser el más fuerte o el más especial ni hacer cosas extraordinarias. Sencillamente basta con tener una mente que no se posiciona, que no se decanta por una polaridad o por otra. Que no juzga. Y que sabe estar presente en todas las situaciones de la vida, las que nos gustan y las que no.

 

“Si estás deprimido, estás viviendo en el pasado, si estás ansioso, estás viviendo en el futuro, si estás en paz, estás viviendo el presente” Lao-Tze.

Otra razón de la felicidad es vivir en el presente. Quienes siempre piensan en el mañana o recuerdan con nostalgia el ayer solo se generan ansiedad, estrés y dejan de disfrutar el momento y la verdadera existencia.

“No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino.” Buda Gautama.

Hoy te invito a que dejes de buscar la felicidad donde no la encontrarás. Deja de pensar que si consigues lo que deseas te dará felicidad. Comienza a pensar que la felicidad está dentro de ti. Y está desesperada por salir a la luz y llenar tu vida. Y que solamente tú tienes el poder de dejarla salir, de cambiar tus creencias y tus pensamientos. De comenzar no sólo a vivir en el ahora, sino de disfrutarlo. Dejando de lado la tristeza del pasado y la ansiedad por el futuro. La felicidad está en tus manos, es una decisión. Levántate cada día u decide ser feliz. ¿A qué estás esperando?

Las imágenes pertenecen a la Diseñadora Gráfica “Maciel con C.”   https://www.facebook.com/MacielSeEscribeConC/

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apego

Apego versus desapego

Hoy hablamos de apego.

A raíz de haber publicado una postal sobre el desapego que dice “El desapego es el arte de soltar”. Se han generado diferentes opiniones entre los lectores y me di cuenta que hay personas que piensan que el despego es bueno, pero otras, no tanto. Esto es lo que hoy me lleva a querer hablar del apego, y así poder entender mejor lo que es el desapego.

El apego (o vínculo afectivo) en una relación especial que un niño desde bebé establece con un número reducido de personas, pueden ser con los padres o cuidadores, y es la manera que tiene el niño de encontrar seguridad o sentirse seguro. Esto quiere decir que si un niño siente apego por sus padres, cuidadores o educadores, es algo totalmente normal y positivo. Pueden informarse más leyendo “La Teoría del Apego” de John Bowlby.

El tema entra en cuestión cuando de adultos sentimos apego. Por nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros amigos. O por cosas materiales, como por una casa o un coche. O por lo que sea, sólo estoy intentando dar ejemplos.

El apego es dependencia.

El problema es cuando se convierte en un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinadas, originados por la creencia de que sin esa cosa o persona, no nos es posible ser feliz.

¿Cómo saber si te estás apegando a algo o a alguien?

  • Si piensas que sin esa persona en particular no podrás vivir o ser feliz.
  • Al creer que si no tienes ese móvil, ese coche, ese bolso, ese abrigo, no serás feliz.
  • Si sientes que dejando tu casa, no encontrarás otra donde ser feliz. También se aplica a barrio, pueblo, ciudad, país, etc.
  • Si tienes que vender tu coche y piensas que al perderlo pierdes estatus y eso es lo que te hace feliz.

Ejemplos hay muchísimos, yo sólo intento dar algunos. Tú mismo debes pensar a qué te apegas. Lo que sí está claro es que independientemente de lo que se trate, si crees que tu felicidad depende de cualquier cosa o persona externa a ti, es apego.

El apego es posesión.

Amar no es querer, con querer, lo que quieres es poseerlo. Cuando quieres a alguien para ti, es como querer ponerle una cadena al cuello e intentar atarlo a tu lado para que te dé esa sensación de seguridad que estás buscando inconscientemente. Lo mismo sucede con las cosas materiales, esa necesidad que sientes por tener algo, es simplemente una necesidad oculta de inseguridad.

¿Hay solución a esto?

¡Por supuesto! Y es trabajar con lo que llamamos “desapego”. Y aquí vuelvo a la frase que publiqué “El desapego es el arte de soltar”. Soltar sobre todo las expectativas que tienes sobre esa persona o cosa. Soltar y trabajar la creencia de que sin “eso” no encontraré la felicidad.

El desapego no es indiferencia.

Trabajar el desapego no nos hace el corazón más duro. Como tampoco nos convierte en seres indiferentes o insensibles a los demás. Al contrario, nos hace mas sensibles, porque nos enseña a encontrar una manera sana de relacionarnos. Sin necesidad de querer poseer o controlar al otro. Sin adicciones, es decir, se trata de relacionarnos con los demás en libertad, pero libertad para ambas partes. Amar de forma libre y permitir que el otro también lo haga. Amar en libertad significa amar sin miedos.

“Todas las cosas o personas a las que te apegas y te hacen sentir que sin ellas no serás feliz, son simplemente resultados de tus miedos”.

Lo que te hace feliz no es la situación que te rodea, o lo que crees que necesitas tener para serlo, sino los pensamientos que hay en tu mente. Sólo tienes que tomar consciencia de ellos y cambiarlos.

Si necesitas ayuda, el coaching de vida es una muy buena herramienta.

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conformarse

Conformarse… ¿Por qué?

Conformarse… ¿Tienes el trabajo que quieres? ¿Tienes la relación con tu pareja que esperabas tener?¿Vives la vida que quieres?

Por qué conformarse… Si a alguna de estas tres preguntas, la respuesta es NO, sigue leyendo…

Según el diccionario. Conformarse significa “tener o dejar contenta a una persona con poca-cosa” o “no tener más remedio que aceptar lo que se hace o tiene”.

Hay otros significados, que no vienen al caso ya que con estos dos ¡creo que hay de sobra!

Primero analizamos ésta:

“Tener o dejar contenta a una persona con poca-cosa”

¿Qué sientes cuando lees esto? ¿Qué se produce dentro tuyo? No te apures e intenta prestar atención a lo que tu cuerpo trata de decirte. Piensa lentamente en cada una de las palabras de la frase…

Yo siento esa presión en la garganta. Y me viene una sensación de sentirme miserable cuando pienso en “poca-cosa”. Como que no es necesario hacer suficiente para que la otra persona esté contenta. Como que uno está dando lo que le sobra, lo que no le genera ningún esfuerzo conseguir. Digamos limosnas. ¿Te pasa a ti algo parecido?

Porque siendo sinceros, “dejar contento a alguien” nada tiene que ver con “hacer feliz”.

Y todo esto me lleva a pensar, en cuantas cosas hacemos en nuestro día a día para conformar a los demás o a nosotros mismos. Por ejemplo cuando mi hija quiere jugar conmigo y no tengo tiempo y le digo “5 minutos”. Y pienso que con eso ella estará feliz. Pero la realidad es que yo trato de conformarla y el hecho de que no pueda jugar más con ella, no la hace feliz. A lo que voy, es que creemos que conformar haciendo un mínimo esfuerzo, hace feliz a la otra persona, pero la verdad es que le genera frustración de no poder obtener lo que realmente la hace feliz.

Empecemos a tomar consciencia de lo que genera conformar a alguien, tanto en la otra persona, como también en nosotros mismo. Yo puedo hacer de cuenta que no pasa nada y seguir haciendo mis cosas, pero la cara de mi hija, es la que se me queda grabada y es lo que luego me hace sentir una miserable, que no soy capaz de hacer un esfuerzo y sacar un poco más de mi.

También sucede cuando nos conformamos a nosotros mismos.

No amo a mi pareja, no soy feliz con él o ella, pero… están los niños, está la casa, la familia… Odio mi trabajo, pero… me da el dinero para vivir.

¿Sabes la diferencia que puede haber en tu vida si dejas de conformarte y comienzas a ser feliz? ¿Sabes de lo que te estás perdiendo? ¿Te imaginas ser feliz y trabajar en algo que realmente te guste y te de satisfacción? ¿Sabes que? Si no lo intentas, nunca lo sabrás.

Vamos con la segunda…

“No tener más remedio que aceptar lo que se hace o tiene”

¿No tener más remedio? ¿De verdad que alguien nos obliga a hacer lo que estamos haciendo? Suena como muy drástico o terrible. ¡Suena a que no existe ninguna otra opción o solución!

Si piensas que sólo hay una sola solución o forma de hacer las cosas… ¡Estás frito! Deja de engañarte, sal de tu zona de confort cuanto antes.

¿Me vas a decir que no eres feliz con tu pareja y que no hay ninguna otra opción en tu vida? ¿Que porque te casaste hace 20 años y ya no es lo que quieres en tu vida, tienes que seguir aguantado? ¿Estás seguro de pensar que si dejas ese trabajo espantoso que tienes, que te come la vida y la energía, nunca conseguirás algo mejor? ¿Estas pensando realmente estas palabras? ¿Acaso cuantas vidas crees que tienes, 7 como los gatos?

Te invito a que te hagas un par de preguntas:

¿Por qué conformarse?¿Eres feliz con tu pareja? ¿Es tu pareja feliz contigo?¿Y con tu trabajo?¿Te sientes feliz en tu trabajo? ¿Eres feliz con tus hijos? ¿Son ellos felices contigo? ¿Hay algún aspecto de tu vida que necesita un ajuste?

Por suerte existen también antónimos u opuestos a “conformarse” y son  “rebelarse, sublevarse, levantarse”

¡Y a eso quiero invitarte hoy! Quizás no tengas que cambiar de pareja o de trabajo… Quizás sea sólo un cambio de actitud. Un cambio de creencias.

¿Te animas? Si no puedes sólo ¡puedo ayudarte!

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 Sol Traverso Coaching Personal Online *Las imágenes fueron gentilmente cedidas por Ikam, diseñadora gráfica https://www.facebook.com/ikam.dotts/

ira

¿Cómo gestionar la ira?

¿Te estás preguntando porqué reaccionas como reaccionas?

Ira. ¿Te has planteado que te gustaría poder hacerlo de una manera diferente pero no sabes cómo hacerlo?

La ira es la emoción que más energía mueve y con la que más rápidamente reaccionamos. Tan rápido que muchas veces no nos da tiempo a pensar y actuamos de manera casi involuntaria.  Y eso nos acaba generando inconvenientes a la hora de relacionarnos con los demás. Gestionar las emociones es un paso enorme en nuestro desarrollo personal, no sólo nos ayuda en nuestras relaciones personales sino que también en la relación que tenemos con nosotros mismos y es por eso que es tan importante que consigamos hacerlo.

Si este es tu caso, te voy a dar unos Tips que te van a ayudar a alcanzar a gestionar la ira:

#1 Reconoce que estás enfadado. Darte cuenta en el preciso momento en que te estás enfadando ayuda mucho y es el primer paso al cambio. ¿Conoces la frase “Una vez consciente no puedes ser indiferente”? Eso significa, que una vez que lo sabes, no puedes ignorar esa situación que te molesta o genera malestar. ¡Tienes que hacer algo! Esto es cuestión de práctica, te lo prometo.

#2 Cálmate. Respira hondo y sé consciente de lo que estás sintiendo. Cuenta hasta diez y dale una pausa a tu cabeza para asimilar lo que está ocurriendo. Frena la ira con tu respiración y toma consciencia del momento presente. Date permiso de controlar tus emociones y eso te ayudará a controlar tus acciones. Demuéstrale a tu mente quién es el jefe, quién toma las decisiones ahora.

Aún hay más sobre la ira…

#3 Tú no eres la emoción. Es tu mente la que creó esa situación de ira pero ahora tienes la posibilidad de elegir si quieres seguir dándole mayor o menor importancia. Toma la decisión de salir de esa situación. Ya conoces los resultados si te quedas donde estás y el sentimiento que viene luego de reaccionar con ira y no necesariamente es el de satisfacción o felicidad ¿Verdad?

#4 Cambia la perspectiva. Invierte el pensamiento negativo por uno positivo. Busca en tu cabeza algún motivo para sentirte feliz, estás vivo y tienes la suerte de poder experimentar lo que te está sucediendo. Sencillamente piensa que todo podría ser peor y no importa cual fue el motivo que te llevó a enfadarte. Olvídalo. Deja de pensar en ello y de poner tu energía allí. Dale la orden a tu mente y escapa lo antes posible de ese círculo vicioso.

#5 Confía en ti. Puedes hacerlo, te lo aseguro. Estás listo y preparado para llevarlo a cabo. Y si no te funciona al principio, no te desanimes, como te dije antes, todo es cuestión de práctica. No importa el tiempo que necesites para hacerlo, no hay un parámetro a seguir, pero si se necesita de tu voluntad y de tus ganas de mejorar cada día mas.

 

El hecho de gestionar la ira es un simple cambio de hábito, se necesitan un mínimo de 21 días de practica para reprogramar nuestra mente y que se adapte a un nuevo hábito.

Vale la pena el esfuerzo de intentarlo. Te lo prometo, porque este es un cambio para toda tu vida.

¿Te atreves a intentarlo?

Y si quieres más información te invito a que leas mi artículo ¿Coaching?

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