Entradas

sufrimos

¿Porqué sufrimos?

¿Porqué sufrimos?

Antes de hablar sobre este tema, me gustaría primero hablar sobre la diferencia entre el dolor y el sufrimiento.

Ya que, si bien ambas forman parte de nuestra vida, equivocadamente utilizamos las palabras como si fueran sinónimos, pero no lo son.

El dolor.

Es el sentimiento negativo que surge ante determinadas situaciones o problemas, generalmente relacionados a una pérdida o a algo que nos afecta de manera importante.

El dolor comienza en el momento en el que somos heridos, tanto a nivel físico o emocional y es una única emoción y con una duración relativamente corta y en proporción al hecho que la produjo.

También podemos identificar al dolor como un estado de total desequilibrio que nos hace daño y que es causado por un impacto fuerte, duro… y que perdura hasta que la persona se pueda reestablecer.

A pesar de todo esto, es saludable vivir el dolor sin evitarlo, ya que forma parte del proceso de nuestra vida, así también como fluir, crecer, madurar y también integrar.

Y si podemos integrar lo que nos ocurre con ese dolor, le estaremos diciendo SI a la vida con aceptación. Y eso nos ayudará a seguir adelante sabiendo que, aunque la experiencia haya sido dura y no del todo placentera me está ayudando a crecer como persona.

El sufrimiento.

En cambio, el sufrimiento va un paso más allá. Es un conjunto de emociones y de pensamientos que se entrelazan y que van adquiriendo mucha más intensidad y duración que el dolor, de hecho, el sufrimiento puede durar de forma indefinida, aunque la situación que lo provocó ya se haya solucionado hace tiempo.

Es decir, hablamos de dolor por ejemplo cuando nos referimos a una profunda tristeza ante la pérdida de un ser querido. Y hablamos de sufrimiento cuando dicha tristeza se convierte en una depresión que dura varios años y que generalmente involucra de manera consciente o inconsciente otro tipo de sentimientos. Por ejemplo, el enfado, la inseguridad, la desesperanza, los miedos, los sentimientos de soledad, etc.

Ahora bien, ¿porqué sufrimos?

Sufrimos porque no queremos o nos cuesta aceptar que en nuestra vida ha habido algún tipo de cambio. Sufrimos porque nos cerramos y al cerrarnos no estamos viendo la totalidad de nuestras opciones. Y sentimos que sólo teníamos una y que ahora, con esta nueva situación ha desaparecido.

Por ejemplo:

– No aceptamos que nuestra pareja nos haya dejado.

– Que esa persona tan querida por nosotros haya fallecido.

– No aceptar que me hayan despedido del trabajo.

– O que mi marido o esposa, ya no me quiera.

Indudablemente, todas estas situaciones hacen que se rompan el equilibrio interno que teníamos o que creíamos tener. Por eso es importante ser capaz de enfrentarnos al dolor. Sobre todo cuando la vida nos golpea o nos suceden cosas difíciles. Aprendiendo de esta manera a sostenerlo y a transitarlo. Y así poder trascenderlo de manera, que este dolor, de ninguna forma se convierta en sufrimiento.

Y aquí es donde se puede ver la fuerte relación que existe entre la aceptación y el sufrimiento. Porque mientras sigamos sin aceptar ese cambio que se produjo en nuestra vida, el sentimiento perdurará. Porque se irá retroalimentando.

También tiene mucho que ver con nuestra flexibilidad ante los cambios.

La flexibilidad y la aceptación son las herramientas más importantes con las que contamos para abordar al dolor. Y sobretodo para no permitirle que se convierta en sufrimiento.

 

Como dijo Buda “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”

 

Por eso hoy me gustaría que hoy pensaran en dos cosas:

  • ¿Cómo sería tu vida a partir de ahora si aceptas lo que te sucedió?
  • ¿Cómo quieres que sea tu vida a partir de ahora y de cara al futuro?

Porque la única forma de que obtengas distintos resultados es cambiando algo de lo que has estado haciendo hasta ahora.

Recuerda que si no puedes hacerlo solo, es importante pedir ayuda.

¿Por qué Coaching?

 Sol Traverso Coaching Personal Online