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Autoconfianza: ¿Qué es, cómo funciona y cuál es la mejor manera de reforzarla?

¿Qué es la autoconfianza?

La autoconfianza es  un estado mental que requiere de  esfuerzo para mantenerse, sobre todo cuando se atraviesan situaciones difíciles que mueven nuestros cimientos.

Se trata de la fuerza, la seguridad y la convicción que sentimos en nuestro interior y que nos hace ser capaces de lograr nuestros objetivos, superar los obstáculos del camino y convertirnos en esa versión de nosotros que siempre hemos querido ser.

Tener autoconfianza significa sencillamente que crees en ti mismo y que eres capaz de desenvolverte igual de bien o mejor que otras personas en tu lugar, por lo cual no te menosprecias y no das cabida a la inseguridad que muchas veces te limita.

¿Cómo funciona?

La autoconfianza tiene que ver con:

  • Las cosas que nos hacen sentir cómodos o nuestra zona de confort. Es decir, lo que es conocido para nosotros nos da confianza, tranquilidad y lo desconocido es lo que nos hace temer o sentirnos inseguros.
  • La preparación que tengamos de nosotros mismos. Si ante cualquier cambio te asustas, debes comenzar a trabajar en cómo gestionar y aceptar los cambios. La vida es cambio constante y si no te adaptas, te quedas atrapado en el pasado.
  • ¿Cómo nos vemos ante los demás? La comparación constante con otras personas, nos lleva a sentirnos que somos inferiores. Aunque esto no sea real, al poner nuestro foco de atención, nuestra energía , en otra persona, lo que hacemos es realzar las características del otro, con lo cual, al compararnos, nos sentimos disminuidos.
  • ¿Cómo nos visualizamos a la hora de conseguir un objetivo? ¿Te visualizas alcanzando ese objetivo? ¿Te imaginas disfrutándolo? ¿O no pasas del pensamiento derrotista? Está demostrado lo importante que es para el logro de metas u objetivos el visualizarnos a nosotros mismos consiguiéndolo. Pero si tú enfocas tu atención en lo que no quieres… ¿Qué mensaje le das a tu mente?
  • Nuestras creencias.  Si necesitas la aprobación de los demás o tienes creencias heredadas de tus padres. Si no puedes aflojar con la auto-exigencia o sientes que los errores del pasado te persiguen. Por desgracia una persona puede desarrollar una serie de creencias o pensamientos que en ocasiones interfieren con la autoconfianza que deberíamos sentir ante los retos de la vida.
  • Lo que decimos y lo que pensamos. Lo que decimos verbalmente representa solamente el 15% de lo que pensamos. Al no dejar de tener pensamientos negativos y derrotistas, seguramente lo manifestarás en cómo te expresas. Si piensas positivamente sobre tus capacidades y sobre las posibilidades que tienes de conseguir algo, estarás ayudando a que eso se realice. No menosprecies la capacidad de tu mente a la hora de obtener lo que quieres.

Refuerza la confianza en ti

Aumentar y reforzar la autoconfianza no solo es posible, sino que es beneficioso y existen una serie de métodos a través de los cuales puedes conseguirlo:

1. Identifica tus pensamientos.

Comienza a tomar consciencia de lo que dices y de lo que piensas y empieza a cambiar lo negativo por lo positivo. Es un cambio de hábito. Te llevará tiempo adoptarlo, pero los beneficios los notarás el resto de tu vida. No existe nada mejor para generar poder personal y autoconfianza que los pensamientos positivos. Mantente optimista y no escuches el pesimismo en tu interior.

2. Cree en ti

No esperes a que los demás te lo digan, sé tú el primero en darte cuenta de que eres capaz de lograr lo que te propongas. Si no esperas la aprobación de los demás para hacer lo que crees correcto, entonces estas creyendo en ti mismo. Conecta con tu ser interior y toma tus decisiones con iniciativa.

3. Mejora tu versión de ti mismo cada día.

Ser mejor cada día no sólo es refrescante, sino que es un gran ejercicio de superación. No se trata de ser competitivo y querer llevarte todos los trofeos haciendo lo que sea necesario para lograrlo, sino de superarte cada vez, ser más amable, mejor trabajador, mejor hijo o padre.

4. Valora tus logros.

Muchas veces “creemos” que no hemos conseguido nada, pero simplemente es que lo has logrado y ni siquiera te has tomado un momento de disfrutarlo, porque ya estabas pensando en lo siguiente. Reconoce tus logros, has una lista de lo que has conseguido el último tiempo y te sorprenderás.

5. Convierte lo desconocido en conocido.

¿Cómo hacerlo? Inténtalo! Quizás la primera vez te cueste o te incomode, pero con un par de intentos, se convertirá en algo familiar. Así pasarás de la zona de confort a la de la totalidad de las posibilidades. No te limites.

6. Visualízate consiguiendo tus logros.

Si visualizas el éxito, los buenos resultados y siempre esperas lo mejor, condicionas tu vida al éxito y hacia las buenas cosas.

7. Enfoca tu energía.

Deja de gastar energía en lo que hacen los demás e inviértela en ti mismo. Las comparaciones, no sirven de nada. Tú eres único y tienes tu manera especial de hacer las cosas.

8. Pon amor en lo que haces.

Cuando le pones amor a lo que haces, deja de ser una obligación. El afecto en tus tareas diarias hará que logres tus metas con facilidad y que sientas que puedes lograrlo, lo que genera automáticamente un aumento de la confianza en ti mismo.

A diario veo muchas dudas y preguntas sobre la autoconfianza. Mis clientes me preguntan ¿Cómo puedo hacer para mejorarla? O ¿Por qué no tengo confianza en mí mismo? Para alcanzar un nivel sano de autoconfianza que elimine las barreras entre tú mismo y tu objetivo, el Coaching Personal es una de las mejores herramientas. Con él serás capaz de encontrarte a ti mismo y de alcanzar tus metas personales con fuerza interior.

Y si quieres más información te invito a que leas mi artículo ¿Coaching?

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miedo

El miedo ¿Qué es, cómo identificarlo y cómo superarlo para alcanzar el éxito personal?

¿Qué es el miedo y de dónde viene?

Quien haya asegurado alguna vez que nunca ha sentido miedo sencillamente miente. Esta emoción que nos llena de pánico,  se desarrolla debido a la proximidad del peligro, que puede ser real o imaginario y que suele acompañarse de un sentimiento de amenaza que nos incita a escapar, cerrarnos o evitar ciertas circunstancias.

A nivel del organismo, el origen del miedo se encuentra en el sistema límbico, el mismo lugar donde residen todas las emociones. Este sistema obedece a un mecanismo hormonal, que se desencadena en la amígdala central y que tiene que ver con muchos neurolépticos como la adrenalina, el cortisol y la vasopresina, que preparan a una persona para el peligro.

Aunque esta es una reacción generalizada en hombres, mujeres e incluso animales, tienden a desarrollarse de diversas maneras en cada persona, e incluso en algunos suele convertirse en un estado emocional que somete al cuerpo a un estrés constante y no le permite encontrar un orden racional, afectando así la salud y sobre todo, la toma de decisiones, la valentía y la osadía, que en cierta medida es muy necesaria.

Hoy quiero hablar sobre los miedos que nos son reales. Es decir, si estás sufriendo un ataque de otra persona, de un animal o algún tipo de desastre natural, ese sí es un miedo real.  Pero.. ¿y los otros? Estos miedos  también actúan como mecanismo de defensa contra peligros del entorno, pero de un entorno imaginario y eso hace que nos limiten a hacer aquello que realmente queremos.

El miedo es una emoción presente en todos los seres humanos y muchas veces nuestras actitudes tienden a condicionarse en gran medida en base a nuestros más grandes temores, lo que nos hacen perder oportunidades y dejar de hacer ciertas cosas o arriesgarnos.

Lo que nos limita…

Estos miedos  de los que te hablo, son aquellos que podemos identificar fácilmente, ya que nos han hecho perder grandes oportunidades al limitar nuestro potencial  para alcanzar nuestras metas. Es un tipo de miedo que nos impide realizarnos como personas y que por lo general se presenta ante nuevos desafíos para mantenernos siempre dentro de nuestra zona de confort. Por ejemplo, cuando empezamos a auto-limitarnos ante una meta que queremos conseguir. No me digas que no hay un diálogo interno que te hace cuestionar lo que estás a punto de hacer… ¿Para qué lo voy a llamar, si me va a decir que no? ¿Por qué montar el negocio si hay otros iguales? ¿Para qué estudiar, si total reprobaré?

Sin embargo, solo depende de ti romper esa barrera que te impone el miedo, atravesar su umbral y salir de esa zona de comodidad en la que te desenvuelves para alcanzar tus sueños.

¿Sientes miedo? Identifícalo

Lo normal en aquellas personas que sienten miedo es que inconscientemente encuentran motivos para retroalimentar ese temor. Los motivos más comunes suelen ser:

  1. No estoy preparado aún.
  2. Esto no es para mí.
  3. Todavía no es el momento.
  4. No soy capaz de hacerlo.

Cualquiera de ellas sólo forma parte de un mecanismo natural que nos “protege” de experimentar la incertidumbre de enfrentar nuestros miedos. Es por ello que resulta importante identificarlo y saber cómo nos limitan.

¿A qué sientes miedo?

  • A lo desconocido, bien sean personas o situaciones.
  • Al futuro, bien sea a nivel político, social, económico, medioambiental o incluso miedos personales.
  • Miedo a la soledad, uno de los temores más típicos que afectan de tal manera que es imposible soportar estar solo.
  • A enfermedades, que muchas veces empeoran dolencias superficiales y las convierten en situaciones graves.
  • A otras personas, lo que suele desencadenar, rabia, rechazo, ira e incluso violencia.
  • Al fracaso. Otro de los más comunes, que nos paralizan y nos hacen evitar hacer ciertas cosas al atacar nuestra confianza e iniciativa.
  • Al éxito. Muchas personas quieren tener éxito, pero también les da miedo pensar en ellos.
  • A la autoridad, que con frecuencia es el resultado de una mala experiencia que se convierte en una fuerza negativa.

Superar el miedo y triunfar en todos los aspectos

Seguramente escuchaste la frase que dice: “No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe vencerlo”. Y es algo de lo que particularmente disfruto mucho, ya que me hace sentir mucho más fuerte cada día.

Como te decía antes, no existe una persona que no haya experimentado miedo alguna vez en la vida. Pero lo importante es intentar que este temor no nos paralice y nos impida lograr nuestros sueños. ¿Quieres enfrentarlos? Puedes seguir estos consejos:

  1. Toma consciencia de lo que estás sintiendo. Sé honesto contigo mismo, es importante admitirlo.
  2. Realiza una lista con tus miedos. Identifica cuales son y sácalos a la luz.
  3. Investiga sobre cada uno de ellos, verás que muchas otras personas lo han sentido, eso te ayudará a no tomártelo a personal.
  4. Acepta la emoción. Entiende que no hay nada malo en temer, pero no debes permitir que la emoción te controle.
  5. Busca opciones. Piensa en revertir la situación. Pregúntate: ¿Qué beneficios me trae seguir sintiendo esto? ¿Cómo me sentiré si dejo de sentirlo? ¿Qué nuevas oportunidades hay para mi? ¿Qué pasaría si lo intento?
  6. Toma acción. Da el primer paso. Quizás no te lleve donde directamente quieres estar, pero te sacará de donde estas.
  7. Piensa de cara al futuro. ¿Cómo te sentirás cuando ese miedo desaparezca? Conecta con esa nueva sensación y has que crezca dentro tuyo.

El miedo es la peor de las limitantes. Pero lo importante es que sepas que está en tu cabeza, que tú lo has puesto allí y sólo tú puedes quitarlo. Si sucumbes ante él te estarás perdiendo oportunidades maravillosas a lo largo de tu vida. Analiza cómo te limita el miedo e intenta superarlo. Una buena manera de hacerlo es mediante el coaching. Que te permitirá liberar tu potencial, aprender a resolver por ti misma los retos de la vida y lograr el éxito personal.

Y si quieres más información te invito a que leas mi artículo ¿Coaching?

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la felicidad

La felicidad

Muchas cosas leemos sobre la felicidad. Hay demasiados mitos y creencias sobre este tema. Por ejemplo que a la felicidad hay que encontrarla, es como pensar que  es algo que tengo que buscar o que tenemos que hacer para conseguirla.

También se cree que la felicidad depende de obtener algo externo o de vivir de acuerdo a los valores culturales del momento.

Estas creencias nos llevan por la vida pensando que:

  • si tuviéramos más de dinero,
  • una nueva casa,
  • un mejor coche,
  • un viaje a alguna parte del mundo,
  • la aceptación o admiración de los demás,
  • bajar esos kilogramos,
  • vernos más jóvenes,
  • tener un cuerpo más fuerte, etc., entonces vamos a ser felices.

Y hay quienes dicen que la felicidad es el estado emocional de una persona feliz; es la sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos.

Pero este estado sigue dependiendo de factores externos, y una vez que conseguimos nuestras metas y deseos, la satisfacción dura poco y nuevamente nos vemos en la necesidad de alcanzar otros nuevos.

¿Buscamos la felicidad o la satisfacción de una necesidad?

De esta manera, el encontrar la felicidad se convierte en satisfacer un deseo, es decir que existe una insatisfacción o una carencia de parte mía, ya que me siento necesitado o tengo un sentimiento de NO tener algo. Y como si esto no fuera poco, una vez que lo conseguimos, luego tenemos miedo de perderlo, con lo cual, seguimos vibrando en la carencia.

Todo esto viene de la falta de conexión con uno mismo, y es lo que nos lleva a vibrar esa necesidad. Es decir, el creer que la felicidad es algo que tengo que encontrar fuera de mi mismo. Cuando conectamos con nuestro ser interior, dejamos de lado las referencias externas y materiales, nos enfocamos en las cosas que nos generan bienestar, paz y alegría, independientemente de nuestro entorno y de las opiniones de los demás.

También es muy importante comenzar a observar en qué enfocas tu atención, en lo que tienes o en lo que te falta. Porque si te sigues enfocando en lo que no tienes, seguirás vibrando carencia y seguirás recibiendo más de lo mismo, es decir, insatisfacción. En cambio, sí comienzas a enfocarte en lo que tienes y a sentirte agradecido por ello, comenzaras a vibrar en la abundancia.

La felicidad como equilibrio.

La felicidad no está en ningún lugar, sino que es un estado interior de consciencia, es algo que creas en tu mente, es renunciar al cómo tengo que hacerlo y al qué tengo que hacer.

Es un estado de ser, no de estar. Para Aristóteles, la felicidad estaba relacionada con el equilibrio y la armonía, y se conseguía mediante acciones encaminadas a la auto-realización.

¿Cómo lo conseguimos? Aprendiendo a movernos entre las polaridades y también adaptándonos a los cambios.

Las polaridades existen, son como lo bueno y lo malo y no debemos ignorarlas, sino más bien, integrarlas a nuestras vidas. Sabemos que lo malo existe, porque conocemos lo bueno. Es importante, encontrar ese equilibrio que no nos haga decantar por una o por otra, sino, mantenernos en el medio.

Los cambios son constantes y por lo tanto es necesario tener la capacidad de adaptación. Si nos resistimos a los cambios o si simplemente esperamos que los demás cambien para así conseguir nuestra felicidad, significa que nos estamos decantando por una polaridad o por otra. Con lo cual se vuelve a perder el estado adecuado para encontrar ese equilibrio.

La felicidad es encontrar ese estado de quietud entre lo que los demás piensan de mí y lo que yo pienso de mí. Porque lo opuesto a la felicidad es el egocentrismo, y tenemos que evitar caer en ello.

El egocentrismo también se mueve entre polaridades, pero no intenta integrarlas. Sino que hace que busquemos estar en una, negando a la otra, o intentando evitarla, y todo eso genera la pérdida del equilibrio.

“La felicidad depende de nosotros mismos” Aristóteles.

Y no es necesario ser el más fuerte o el más especial ni hacer cosas extraordinarias. Sencillamente basta con tener una mente que no se posiciona, que no se decanta por una polaridad o por otra. Que no juzga. Y que sabe estar presente en todas las situaciones de la vida, las que nos gustan y las que no.

 

“Si estás deprimido, estás viviendo en el pasado, si estás ansioso, estás viviendo en el futuro, si estás en paz, estás viviendo el presente” Lao-Tze.

Otra razón de la felicidad es vivir en el presente. Quienes siempre piensan en el mañana o recuerdan con nostalgia el ayer solo se generan ansiedad, estrés y dejan de disfrutar el momento y la verdadera existencia.

“No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino.” Buda Gautama.

Hoy te invito a que dejes de buscar la felicidad donde no la encontrarás. Deja de pensar que si consigues lo que deseas te dará felicidad. Comienza a pensar que la felicidad está dentro de ti. Y está desesperada por salir a la luz y llenar tu vida. Y que solamente tú tienes el poder de dejarla salir, de cambiar tus creencias y tus pensamientos. De comenzar no sólo a vivir en el ahora, sino de disfrutarlo. Dejando de lado la tristeza del pasado y la ansiedad por el futuro. La felicidad está en tus manos, es una decisión. Levántate cada día u decide ser feliz. ¿A qué estás esperando?

Las imágenes pertenecen a la Diseñadora Gráfica “Maciel con C.”   https://www.facebook.com/MacielSeEscribeConC/

Y si quieres más información sobre el Coaching Personal, te invito a que leas mi artículo ¿Coaching?

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apego

Apego versus desapego

Hoy hablamos de apego.

A raíz de haber publicado una postal sobre el desapego que dice “El desapego es el arte de soltar”. Se han generado diferentes opiniones entre los lectores y me di cuenta que hay personas que piensan que el despego es bueno, pero otras, no tanto. Esto es lo que hoy me lleva a querer hablar del apego, y así poder entender mejor lo que es el desapego.

El apego (o vínculo afectivo) en una relación especial que un niño desde bebé establece con un número reducido de personas, pueden ser con los padres o cuidadores, y es la manera que tiene el niño de encontrar seguridad o sentirse seguro. Esto quiere decir que si un niño siente apego por sus padres, cuidadores o educadores, es algo totalmente normal y positivo. Pueden informarse más leyendo “La Teoría del Apego” de John Bowlby.

El tema entra en cuestión cuando de adultos sentimos apego. Por nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros amigos. O por cosas materiales, como por una casa o un coche. O por lo que sea, sólo estoy intentando dar ejemplos.

El apego es dependencia.

El problema es cuando se convierte en un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinadas, originados por la creencia de que sin esa cosa o persona, no nos es posible ser feliz.

¿Cómo saber si te estás apegando a algo o a alguien?

  • Si piensas que sin esa persona en particular no podrás vivir o ser feliz.
  • Al creer que si no tienes ese móvil, ese coche, ese bolso, ese abrigo, no serás feliz.
  • Si sientes que dejando tu casa, no encontrarás otra donde ser feliz. También se aplica a barrio, pueblo, ciudad, país, etc.
  • Si tienes que vender tu coche y piensas que al perderlo pierdes estatus y eso es lo que te hace feliz.

Ejemplos hay muchísimos, yo sólo intento dar algunos. Tú mismo debes pensar a qué te apegas. Lo que sí está claro es que independientemente de lo que se trate, si crees que tu felicidad depende de cualquier cosa o persona externa a ti, es apego.

El apego es posesión.

Amar no es querer, con querer, lo que quieres es poseerlo. Cuando quieres a alguien para ti, es como querer ponerle una cadena al cuello e intentar atarlo a tu lado para que te dé esa sensación de seguridad que estás buscando inconscientemente. Lo mismo sucede con las cosas materiales, esa necesidad que sientes por tener algo, es simplemente una necesidad oculta de inseguridad.

¿Hay solución a esto?

¡Por supuesto! Y es trabajar con lo que llamamos “desapego”. Y aquí vuelvo a la frase que publiqué “El desapego es el arte de soltar”. Soltar sobre todo las expectativas que tienes sobre esa persona o cosa. Soltar y trabajar la creencia de que sin “eso” no encontraré la felicidad.

El desapego no es indiferencia.

Trabajar el desapego no nos hace el corazón más duro. Como tampoco nos convierte en seres indiferentes o insensibles a los demás. Al contrario, nos hace mas sensibles, porque nos enseña a encontrar una manera sana de relacionarnos. Sin necesidad de querer poseer o controlar al otro. Sin adicciones, es decir, se trata de relacionarnos con los demás en libertad, pero libertad para ambas partes. Amar de forma libre y permitir que el otro también lo haga. Amar en libertad significa amar sin miedos.

“Todas las cosas o personas a las que te apegas y te hacen sentir que sin ellas no serás feliz, son simplemente resultados de tus miedos”.

Lo que te hace feliz no es la situación que te rodea, o lo que crees que necesitas tener para serlo, sino los pensamientos que hay en tu mente. Sólo tienes que tomar consciencia de ellos y cambiarlos.

Si necesitas ayuda, el coaching de vida es una muy buena herramienta.

Y si quieres más información sobre el Coaching Personal, te invito a que leas mi artículo ¿Coaching?

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conformarse

Conformarse… ¿Por qué?

Conformarse… ¿Tienes el trabajo que quieres? ¿Tienes la relación con tu pareja que esperabas tener?¿Vives la vida que quieres?

Por qué conformarse… Si a alguna de estas tres preguntas, la respuesta es NO, sigue leyendo…

Según el diccionario. Conformarse significa “tener o dejar contenta a una persona con poca-cosa” o “no tener más remedio que aceptar lo que se hace o tiene”.

Hay otros significados, que no vienen al caso ya que con estos dos ¡creo que hay de sobra!

Primero analizamos ésta:

“Tener o dejar contenta a una persona con poca-cosa”

¿Qué sientes cuando lees esto? ¿Qué se produce dentro tuyo? No te apures e intenta prestar atención a lo que tu cuerpo trata de decirte. Piensa lentamente en cada una de las palabras de la frase…

Yo siento esa presión en la garganta. Y me viene una sensación de sentirme miserable cuando pienso en “poca-cosa”. Como que no es necesario hacer suficiente para que la otra persona esté contenta. Como que uno está dando lo que le sobra, lo que no le genera ningún esfuerzo conseguir. Digamos limosnas. ¿Te pasa a ti algo parecido?

Porque siendo sinceros, “dejar contento a alguien” nada tiene que ver con “hacer feliz”.

Y todo esto me lleva a pensar, en cuantas cosas hacemos en nuestro día a día para conformar a los demás o a nosotros mismos. Por ejemplo cuando mi hija quiere jugar conmigo y no tengo tiempo y le digo “5 minutos”. Y pienso que con eso ella estará feliz. Pero la realidad es que yo trato de conformarla y el hecho de que no pueda jugar más con ella, no la hace feliz. A lo que voy, es que creemos que conformar haciendo un mínimo esfuerzo, hace feliz a la otra persona, pero la verdad es que le genera frustración de no poder obtener lo que realmente la hace feliz.

Empecemos a tomar consciencia de lo que genera conformar a alguien, tanto en la otra persona, como también en nosotros mismo. Yo puedo hacer de cuenta que no pasa nada y seguir haciendo mis cosas, pero la cara de mi hija, es la que se me queda grabada y es lo que luego me hace sentir una miserable, que no soy capaz de hacer un esfuerzo y sacar un poco más de mi.

También sucede cuando nos conformamos a nosotros mismos.

No amo a mi pareja, no soy feliz con él o ella, pero… están los niños, está la casa, la familia… Odio mi trabajo, pero… me da el dinero para vivir.

¿Sabes la diferencia que puede haber en tu vida si dejas de conformarte y comienzas a ser feliz? ¿Sabes de lo que te estás perdiendo? ¿Te imaginas ser feliz y trabajar en algo que realmente te guste y te de satisfacción? ¿Sabes que? Si no lo intentas, nunca lo sabrás.

Vamos con la segunda…

“No tener más remedio que aceptar lo que se hace o tiene”

¿No tener más remedio? ¿De verdad que alguien nos obliga a hacer lo que estamos haciendo? Suena como muy drástico o terrible. ¡Suena a que no existe ninguna otra opción o solución!

Si piensas que sólo hay una sola solución o forma de hacer las cosas… ¡Estás frito! Deja de engañarte, sal de tu zona de confort cuanto antes.

¿Me vas a decir que no eres feliz con tu pareja y que no hay ninguna otra opción en tu vida? ¿Que porque te casaste hace 20 años y ya no es lo que quieres en tu vida, tienes que seguir aguantado? ¿Estás seguro de pensar que si dejas ese trabajo espantoso que tienes, que te come la vida y la energía, nunca conseguirás algo mejor? ¿Estas pensando realmente estas palabras? ¿Acaso cuantas vidas crees que tienes, 7 como los gatos?

Te invito a que te hagas un par de preguntas:

¿Por qué conformarse?¿Eres feliz con tu pareja? ¿Es tu pareja feliz contigo?¿Y con tu trabajo?¿Te sientes feliz en tu trabajo? ¿Eres feliz con tus hijos? ¿Son ellos felices contigo? ¿Hay algún aspecto de tu vida que necesita un ajuste?

Por suerte existen también antónimos u opuestos a “conformarse” y son  “rebelarse, sublevarse, levantarse”

¡Y a eso quiero invitarte hoy! Quizás no tengas que cambiar de pareja o de trabajo… Quizás sea sólo un cambio de actitud. Un cambio de creencias.

¿Te animas? Si no puedes sólo ¡puedo ayudarte!

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 Sol Traverso Coaching Personal Online *Las imágenes fueron gentilmente cedidas por Ikam, diseñadora gráfica https://www.facebook.com/ikam.dotts/