la felicidad

La felicidad

Muchas cosas leemos sobre la felicidad. Hay demasiados mitos y creencias sobre este tema. Por ejemplo que a la felicidad hay que encontrarla, es como pensar que  es algo que tengo que buscar o que tenemos que hacer para conseguirla.

También se cree que la felicidad depende de obtener algo externo o de vivir de acuerdo a los valores culturales del momento.

Estas creencias nos llevan por la vida pensando que:

  • si tuviéramos más de dinero,
  • una nueva casa,
  • un mejor coche,
  • un viaje a alguna parte del mundo,
  • la aceptación o admiración de los demás,
  • bajar esos kilogramos,
  • vernos más jóvenes,
  • tener un cuerpo más fuerte, etc., entonces vamos a ser felices.

Y hay quienes dicen que la felicidad es el estado emocional de una persona feliz; es la sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos.

Pero este estado sigue dependiendo de factores externos, y una vez que conseguimos nuestras metas y deseos, la satisfacción dura poco y nuevamente nos vemos en la necesidad de alcanzar otros nuevos.

¿Buscamos la felicidad o la satisfacción de una necesidad?

De esta manera, el encontrar la felicidad se convierte en satisfacer un deseo, es decir que existe una insatisfacción o una carencia de parte mía, ya que me siento necesitado o tengo un sentimiento de NO tener algo. Y como si esto no fuera poco, una vez que lo conseguimos, luego tenemos miedo de perderlo, con lo cual, seguimos vibrando en la carencia.

Todo esto viene de la falta de conexión con uno mismo, y es lo que nos lleva a vibrar esa necesidad. Es decir, el creer que la felicidad es algo que tengo que encontrar fuera de mi mismo. Cuando conectamos con nuestro ser interior, dejamos de lado las referencias externas y materiales, nos enfocamos en las cosas que nos generan bienestar, paz y alegría, independientemente de nuestro entorno y de las opiniones de los demás.

También es muy importante comenzar a observar en qué enfocas tu atención, en lo que tienes o en lo que te falta. Porque si te sigues enfocando en lo que no tienes, seguirás vibrando carencia y seguirás recibiendo más de lo mismo, es decir, insatisfacción. En cambio, sí comienzas a enfocarte en lo que tienes y a sentirte agradecido por ello, comenzaras a vibrar en la abundancia.

La felicidad como equilibrio.

La felicidad no está en ningún lugar, sino que es un estado interior de consciencia, es algo que creas en tu mente, es renunciar al cómo tengo que hacerlo y al qué tengo que hacer.

Es un estado de ser, no de estar. Para Aristóteles, la felicidad estaba relacionada con el equilibrio y la armonía, y se conseguía mediante acciones encaminadas a la auto-realización.

¿Cómo lo conseguimos? Aprendiendo a movernos entre las polaridades y también adaptándonos a los cambios.

Las polaridades existen, son como lo bueno y lo malo y no debemos ignorarlas, sino más bien, integrarlas a nuestras vidas. Sabemos que lo malo existe, porque conocemos lo bueno. Es importante, encontrar ese equilibrio que no nos haga decantar por una o por otra, sino, mantenernos en el medio.

Los cambios son constantes y por lo tanto es necesario tener la capacidad de adaptación. Si nos resistimos a los cambios o si simplemente esperamos que los demás cambien para así conseguir nuestra felicidad, significa que nos estamos decantando por una polaridad o por otra. Con lo cual se vuelve a perder el estado adecuado para encontrar ese equilibrio.

La felicidad es encontrar ese estado de quietud entre lo que los demás piensan de mí y lo que yo pienso de mí. Porque lo opuesto a la felicidad es el egocentrismo, y tenemos que evitar caer en ello.

El egocentrismo también se mueve entre polaridades, pero no intenta integrarlas. Sino que hace que busquemos estar en una, negando a la otra, o intentando evitarla, y todo eso genera la pérdida del equilibrio.

“La felicidad depende de nosotros mismos” Aristóteles.

Y no es necesario ser el más fuerte o el más especial ni hacer cosas extraordinarias. Sencillamente basta con tener una mente que no se posiciona, que no se decanta por una polaridad o por otra. Que no juzga. Y que sabe estar presente en todas las situaciones de la vida, las que nos gustan y las que no.

 

“Si estás deprimido, estás viviendo en el pasado, si estás ansioso, estás viviendo en el futuro, si estás en paz, estás viviendo el presente” Lao-Tze.

Otra razón de la felicidad es vivir en el presente. Quienes siempre piensan en el mañana o recuerdan con nostalgia el ayer solo se generan ansiedad, estrés y dejan de disfrutar el momento y la verdadera existencia.

“No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino.” Buda Gautama.

Hoy te invito a que dejes de buscar la felicidad donde no la encontrarás. Deja de pensar que si consigues lo que deseas te dará felicidad. Comienza a pensar que la felicidad está dentro de ti. Y está desesperada por salir a la luz y llenar tu vida. Y que solamente tú tienes el poder de dejarla salir, de cambiar tus creencias y tus pensamientos. De comenzar no sólo a vivir en el ahora, sino de disfrutarlo. Dejando de lado la tristeza del pasado y la ansiedad por el futuro. La felicidad está en tus manos, es una decisión. Levántate cada día u decide ser feliz. ¿A qué estás esperando?

Las imágenes pertenecen a la Diseñadora Gráfica “Maciel con C.”   https://www.facebook.com/MacielSeEscribeConC/

Y si quieres más información sobre el Coaching Personal, te invito a que leas mi artículo ¿Coaching?

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